Me
inicie como profesora de educación primaria para el medio indígena, en el año
2012, del mes de octubre, cubriendo un interinato prejubilatorio en la escuela
primaria Vicente Suarez de la colonia Lomas de Chapultepec en el municipio de
Huauchinango, que concluyó en el mes de enero del 2013, posteriormente me
vuelven a dar otro interino, que inicia
en el mes de enero y concluye en junio del año 2013, en la comunidad de san
Antonio Tlilapa, Tlapacoya, me gustó esta experiencia, en la que atendí a un
grupo de cuarto grado en el primer contrato y en el segundo atendí al grupo de
quinto y sexto grado.
En el mes de
enero del 2014, después de haber terminado mi licenciatura en educación
primaria para el medio indígena, teniendo mi certificado, título y cedula
profesional y haber presentado y aprobado
mi examen de oposición para derecho a una plaza, me dieron mi orden de
adscripción en la SEP, para la escuela primaria “Pípila”, de la comunidad de Coxolico
del municipio de Ajalpan en la sierra negra. En esa escuela atendí al grupo de
primero y segundo grado respectivamente en cada ciclo escolar en los que
estuve, hasta que me dieron mi cambio de región para la escuela primaria “Miguel
Hidalgo y Costilla” de la comunidad de Cuamaxalco del municipio de Jopala, en
la que actualmente laboro.
Me inicié como maestra porque me gusta convivir con los
niños y ser parte de su aprendizaje, aportar para que ellos tengan motivación
por aprender y tengan expectativas a futuro para mejorar su entorno familiar, y
comunitario. Yo soy nativa de una comunidad indígena, en la que no le daban
mucha importancia la escuela. Y que pude percatarme que aunque hay gente
inteligente y que a pesar de no saber leer y escribir se defiende, ya sea en el
mercado vendiendo sus productos (cosechas como el chile, tomate, frijol, maíz), aun así son víctimas de engaños por
desconocer formas más rápidas de hacer sus operaciones y de no llevar un
registro. Es por ello que me propuse que sería maestra porque desde el
aula podría apoyar a mi gente.
Y me da gran satisfacción porque de cierta forma he sido
inspiración de la gente de mi comunidad de que no importa la procedencia, si no
las ganas de lograr nuestros objetivos. En mi comunidad de Matlaluca, municipio
de Huauchinango fui la primera maestra, con licenciatura y cedula profesional,
y actualmente hay más jóvenes con ideas
de superación profesional, ya sea en el ámbito educativo como en otras áreas.
Por ello pienso que el ser maestro es un papel muy
importante en la vida de los alumnos porque puedes guiarlos a que logren
consolidar sus conocimientos y desarrollar competencias para tener un mejor
futuro.
Durante este tiempo de servicio frente a grupo, me ha gustado mucho el
proceso de apropiación de la lectura y escritura en niños de primero, segundo y
tercer grado de primaria, principalmente llevo en mente a 4 de mis alumnos de
segundo y tercer grado de la primaria en la que actualmente laboro en mi primer
año de servicio, cuando aprendieron a leer, después de que eran los alumnos más
inquietos y groseros de la escuela e
incluso tenían malos hábitos como lo es hurtar objetos o dinero. Ya llevaban
dos años en esa escuela y no habían logrado aprender a leer e incluso ni
conocía las vocales y por medio de juegos, de cariño, confianza que les brinde y
sobre todo estrategias de lectura y escritura con uso de varios materiales lo
consiguieron y además cambiaron su actitud hacia sus compañeros.
A pesar de esos motivos de satisfacción profesional, también siento impotencia por no
lograr más con uno de mis pequeñitos de segundo grado de primaria. Influye
mucho su entorno familiar de malos hábitos y al no mandarlo constantemente a la
escuela no he podido lograr más que se apropie de las vocales, de la escritura
de su nombre completo y lectura de palabras cortas. Es por este tipo de
situaciones por las que considero que necesito fortalecer algunas otras
habilidades para motivar no solo al alumno si no a mis padres de familia para
la resolución de este tipo de conflictos.
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